Critica a Sueños de birrete

“Sueños de Birrete”: radiografía de la educación en Nicaragua

El Viacrucis del Bachiller

La indignación florece a medida que avanza el metraje, revelando al gran ausente: el MINED

 

Antes de entrar en materia con “Sueños de Birrete”, necesito aclarar que los realizadores son mis amigos, y que incluso, pidieron mis reacciones a un corte preliminar de la película. En estas condiciones, cualquier pretendida imparcialidad es más elusiva que nunca. Tenga eso en mente a la hora de ponderar mis apreciaciones.

En términos del trabajo de la productora Calé, “Sueños de Birrete” supone un salto cualitativo sobre la popular “El Canto de Bosawas” (2015), a pesar de las limitaciones de su formato. La película es pieza fundamental de la campaña “Educación con calidad, una Nicaragua mejor”, un proyecto de la Unión Europea, el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y el Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS), orientado a iniciar una conversación nacional sobre los desafíos de la educación pública en Nicaragua. Desde su incepción, el documental debe asumir las demandas de las instituciones, y la necesidad de dispensar información de manera clara y precisa. Esto condiciona la creatividad de los cineastas. Así, “Sueños…” se posiciona a medio camino entre el reportaje periodístico y el “video institucional”, pero encuentra oxígeno en las historias de los personajes con los cuales se ilustra el problema del acceso a la educación, y la precaria calidad de este servicio.

Keryms es una adolescente de Managua, la mayor de tres hermanas, hijas de madre soltera. Ella se prepara para rendir por segunda vez los exámenes de admisión de la universidad. Oliver, un joven de Juigalpa, es un prodigio académico a punto de bachillerarse. Virginia y Damarys son dos hermanas campesinas, que deben caminar dos horas para llegar a su escuela dominical. Jefferson es un niño de la Chinandega rural, demasiado inquieto para el gusto de sus profesoras. Todos están convencidos, en algún nivel, de que la educación es indispensable, y los acompañamos en sus esfuerzos por conseguirla. Es una genuina odisea.

Un juicioso trabajo de guión y edición consigue que cada uno se defina como un personaje reconocible. Algunos se salen del radar de la película, pero los que consiguen un arco narrativo completo, asumen el peso de la narrativa. Hay destellos de alivio cómico, no poco suspenso alrededor de los resultados del examen de admisión a la universidad, y un desgarrador giro sorpresa en el desenlace. Intermitentemente, un abanico de expertos reflexionan sobre el estado de la educación y las posibles soluciones. Una narración ominipresente (voz de María Lilly Delgado) hilvana la historia, ofrece estadísticas e información de contexto. Las cifras se visualizan a través de las ingeniosas animaciones de Moroney Ubeda. Estos recursos tradicionales se ven balanceados con imágenes elocuentes, puramente cinematográficas: véase la toma larga que recorre la fila de centenares de bachilleres, a punto de entrar  al examen pre universitario. Es tan elocuente como las tradicionales “cabezas parlantes”. La cámara es operada por Gabriel Serra y Tininiska Simpson. La música original es producida por Ricardo Wheelock.

Mientras más sabemos sobre las fallidas políticas educativas del país, más conmovedores son los esfuerzos de los niños y sus familias. La indignación florece a medida que avanza el metraje, revelando al gran ausente. Ninguna autoridad del Ministerio de Educación aparece en la película. Desconozco si esto se debe al tradicional bloqueo oficial a cualquier medio independiente, o si es algún tipo de decisión estratégica de los creadores de la campaña. Sea cual sea la razón, me parece un error. ¿Por qué no habría de hablar el Ministerio? Después de todo, la actual administración de Daniel Ortega no es la única responsable de la debacle educativa de Nicaragua; pero sí debe liderar los esfuerzos para mejorar el estado de las cosas.

El país de Miguel Ramírez Goyena, la Cruzada Nacional de Alfabetización y el sacerdote Fernando Cardenal, es ahora uno de los más atrasados en la educación en América Latina. Es un problema que trasciende a las ideologías, afecta a todos los ciudadanos, y sabotea a las generaciones futuras. “Sueños de Birrete” es la voz de alarma que necesitábamos escuchar.

* Sueños de Birrete” se proyecta en Cinemas Galerías, del 10 al 16 de marzo, una tanda diaria a las 6:30 pm. Entrada gratuita.

http://confidencial.com.ni/viacrucis-del-bachiller/

Posted on March 15, 2016 .

Entrevista a la Directora de CaLé

“Emprender es un acto de fe”

Lucydalia Baca Castellón

El fracaso como activista de un movimiento político le dio a Leonor Zúniga Gutiérrez la mejor lección de humildad que ha recibido en sus 29 años de vida. Aprendió que no se las sabe todas, que no puede hacer todo sola y que todos los procesos requieren de la colaboración, opiniones y conocimientos de los demás. Esto fue fundamental para hacer realidad uno de sus sueños.

Hace tres años se propuso convertir Calé VideoProducciones, —empresa que fundó junto con su socio Camilo de Castro—, en un referente de la comunicación alternativa y efectiva para las organizaciones de la sociedad civil y empresas con responsabilidad social. La empresa utiliza el documental, acompañado de kits de acción y plataformas de participación, como herramienta de cambio social.

Actualmente considera que ha demostrado que se puede ser empresaria, buscar réditos económicos y al mismo tiempo tener un compromiso que busca hacer bien a la sociedad, a través de los documentales y los kits de acción.

¿Cómo nace la idea de fundar esta empresa?

Camilo y yo nos conocimos en el Centro de Investigación de la Comunicación (Cinco), donde yo era investigadora y él era periodista de Esta semana . Yo soy socióloga y él en realidad es historiador. Nos juntamos ahí y comenzamos a ver que queríamos hacer otro tipo de cosas. Hacer investigación pero que no tuviera como resultado el informe de 80 o 100 páginas que nadie lee o que terminan leyendo solo los académicos. Quería que si hablaba de migración, los migrantes se enteraran, que si hablaba de la cultura política juvenil —que es uno de los temas que más he estudiado—, los jóvenes supieran del tema.

Camilo por su parte estaba cansado de la dinámica del periodista que trata el tema semanal o el tema del día. Quería profundizar en las historias de la gente que realmente se está esforzando para cambiar este país, que tal vez no son las historias que se publican en los noticieros. También que si vamos a analizar, una problemática no sea solo para repetir que hay problemas, sino para entrarle de fondo. Por eso dijimos vamos a hacerlo juntos. Y bueno, Camilo es mi socio en este proyecto, en el trabajo y en el amor.

¿Fue fácil concretar la idea?

Nos dio miedo al inicio porque no es fácil. Te da miedo quedarte sin trabajo, sin plata, fracasar y que todo el mundo se dé cuenta. Da miedo poner todas tus esperanzas y tu fe en ello y que no funcione. En fin, había muchas cosas que nos daban miedo y pasamos seis meses discutiendo al respecto, hasta que un día le dije: la verdad es que podemos hacer las matemáticas, las proyecciones, pero emprender sobre todo es un acto de fe.

Uno tiene que tener la confianza de que si sos buena persona, trabajador y tenés una buena idea te va a ir bien. Entonces nos lanzamos y al inicio mordimos un poquito el leño. Te puedo decir que los dos primeros años uno muerde el leño. Con costo tiene para pagar las cuentas y realmente en ese momento es cuando tenés que estar realmente comprometido con la idea, porque el hecho de creer en una idea es un viaje no solo económico, sino también emocional. Hay que tener mucha paciencia y sobre todo creer en lo que se está haciendo.

¿En qué se inspiraron para fundar la empresa?

Nos dio mucha inspiración conocer gente que hacía proyectos muy lindos, que nos hicieron pensar que si ellos lo hacían nosotros también podíamos hacerlo. Una de las historias que más nos inspiró fue la de la gente que trabaja en los Comités de Agua Potable y Saneamiento a nivel nacional, los CAPS, que es gente que no tiene un peso en la mayoría de los casos para hacer los proyectos, en muchos casos no sabe ni leer ni escribir y es gente que de alguna forma con trabajo organizado logra desarrollar proyectos para llevar el agua potable a las comunidades. Entonces uno ve eso y dice si ellos pueden, lo que yo estoy pasando es más pequeño.

¿Qué obstáculos han vencido para sacar adelante el negocio?

A la mitad del camino nos dimos cuenta que no podíamos vivir dependiendo solo de las licitaciones o de que alguien nos contratara. Teníamos que lograr que los proyectos que queríamos desarrollar consiguieran aliados que se contagiaran de nuestro entusiasmo y nos ayudaran a conseguir los fondos para financiarlos. Entonces eso nos obligó a darle un giro muy grande a nuestra empresa. Ahora ya no dependemos solo de las licitaciones y de los clientes. Tenemos la idea de clientes, pero como socios y aliados, porque las organizaciones con las que trabajamos nos son clientes a los que les vas a ofrecer un producto, sino personas que creen tanto como nosotros en sus proyectos. Entonces este giro también nos permitió entrar en un mercado que no compite directamente con las otras empresas.

A pesar del éxito ¿dejarías la empresa para dedicarte a otro emprendimiento?

Eso no es contradictorio. Estoy pensando en un par de nuevos proyectos: fundar un centro de pensamiento desde los jóvenes, para que utilicen herramientas audiovisuales accesibles. También me gustaría desarrollar otro tipo de proyectos. Eso significa que no podré estar de fondo en esta empresa, pero puedo seguir como asesora porque quiero que esta empresa llegue a ser lo mejor que pueda ser… Siempre mi pregunta para los emprendedores es cómo manejar el tiempo, porque eso siempre es un problema importante. En nuestro caso empezamos a trabajar tanto que dejamos de tener vida familiar, social y amigos, hasta que un día nos detuvimos y dijimos “no, tampoco se trata de eso”. Está bien haberlo hecho durante dos años, pero también tenemos que dedicarle tiempo a la familia, a los amigos y al activismo, y en mi caso al folclor, que es mi gran pasión.

Leonor Zúniga es socióloga egresada de la Universidad Centroamericana (UCA). También participó en el Programa de Liderazgo para la Competitividad Global de la Universidad Georgetown en Washington, donde aprendió que para hacer el bien hay que tener empresas rentables. En las próximas semanas su empresa llevará al cine su primer documental, de una hora, que relata la historia de la música de los indígenas mayangnas.

Posted on October 22, 2014 .

Crítica a El Canto de Bosawas

El Sonido de la Selva

Preservar la reserva de la biósfera de Bosawas es la causa célebre de nuestros dias. Gobierno y sociedad civil parecen coincidir en el carácter apremiante de esta empresa, pero poco o nada parece conseguirse para alcanzar el objetivo. Uno se pregunta cuando todo este despertar de conciencias desembocará en...no se, ¿detener al puñado de sujetos detrás de la invasión sistemática de tierras, y el tráfico ilegal de madera? Añada eso a la larga lista de pendientes de la justicia en Nicaragua. Fuera de la esfera de los actores tradicionales en la vida pública, se ha conformado de un grupo de activismo juvenil llamado Misión Bosawas, que apunta a sensibilizar a las nuevas generaciones, compartiendo información sobre la reserva, su utilidad e importancia en el balance de nuestro ecosistema. La producción de esta película encaja en ese esfuerzo educativo. Pero la misión didáctica limita el alcance de este documental.

La premisa es irresistible: Ernesto “Matute” López, el carismático percusionista de “La Cuneta Son Machín”, recluta a dos ingenieros de sonido para adentrarse en el corazón de la reserva y grabar, por primera vez, la música tradicional de los mayangnas. El ángulo es novedoso porque humaniza el problema. Al desaparecer la selva, se desvanecería una cultura única y poco conocida. Bosawas lleva más de una década en el imaginario noticioso del país, pero nunca me había detenido a pensar en la música de los mayangnas. La película arranca con una estampa hermosa: una pareja de mujeres canta a duo en plena selva, mientras López sostiene frente a ellas una pequeña grabadora digital. La cámara se queda fija sobre ellas la mayor parte del tiempo. “Es esto lo más importante”, parece decirnos. La gente, y su manera de compartir su propia historia, incluso en forma de canción.

Es un climax prematuro. “El Canto de Bosawas” se compromete con una estructura narrativa tradicional, en la cual seguimos el punto de vista de los “blancos” que se internan en la selva para encontrar al “otro” salvándolo simbólicamente, mediante la preservación de su música. La logística del viaje y sus vicisitudes monopolizan la trama. López comparte su ideario personal y datos sobre la reserva. Es nuestro doble en la escena, y vemos todo a través de sus ojos. Conceder este nivel de protagonismo a una celebridad es un arma de doble filo. Por un lado, su nivel de reconocimiento atraerá al público joven, permitiendo que el objetivo informativo del producto se cumpla. Sin embargo, su protagonismo pone en segundo plano a todos los demás personajes. Habría querido saber más de los mayangnas que comparten su música, conocer su vida cotidiana, y como encaja la expresión musical en ella. Pero no hay tiempo para eso.

Los líderes indígenas que se presentan ante la cámara nunca se despojan del tono ceremonioso de las funciones oficiales. Desde los márgenes, la gente común, los que realmente quisiéramos oír, observan la cámara con enigmáticas sonrisas. Las interpretaciones musicales son fascinantes por la cadencia del lenguaje. Habría querido saber que decían las letras de las canciones, siquiera un poco, sobre su origen y significado. Una historiadora de arte es introducida junto a los demás personajes, pero nunca escuchamos nada de ella. Los norteamericanos Izzac Weiser y Bob Sanders derrochan buena voluntad, pero tampoco llegamos a conocerlos mucho. Sus intervenciones casi siempre tienen que ver con las dificultades prácticas del viaje y la tarea específica que desarrollan.

Quizás las decisiones narrativas de los realizadores sean producto de las limitaciones prácticas del proyecto. La personalidad reservada de los indígenas, y la desconfianza innata ante los “españoles”, han de obstaculizar una inmersión profunda en su modo de vida, durante el estrecho márgen de tiempo que se filma. Sin embargo, el énfasis en la odisea de los viajeros permite retratar la reserva con imágenes de inusitada belleza. Nunca ha visto Bosawas de este manera. Y tampoco la ha escuchado. El trabajo de sonido es tan excepcional como las imágenes. No deje pasar la oportunidad de apreciarlo en el cine.

Posted on October 22, 2014 .

Lanzamiento de El Canto de Bosawas

Lo que canta Bosawás

Acicalado por imágenes asombrosas de zonas de naturaleza virgen que quieren seguir siéndolo, el documental “El Canto de Bosawás”, como bien indicó Camilo de Castro, codirector de la cinta, es apenas un primer acercamiento a la Reserva de la Biósfera de Bosawás, a su problemática y a la cultura de los indígenas mayangnas; pero es sin duda un primer contacto que se agradece, porque le da rostro a un dilema que compete a toda Nicaragua.

El mediometraje, cuya extensión es de 53 minutos, sigue la aventura de Ernesto “Matute” López, percusionista de la banda nicaragüense La Cuneta Son Machín, quien viaja junto con sus amigos estadounidenses Isaac Weizer y Bob Sanders, ambos técnicos de sonido y músicos, a lo profundo de Bosawás, con un propósito inédito: grabar por primera vez la música de los indígenas mayangnas. En la aventura, los jóvenes se encuentran con un pueblo dueño de una idiosincrasia sólida, cuyo principal deseo es preservar el paraíso natural que les rodea.

“DESPERTAR LA CURIOSIDAD”

La misión de los tres amigos se mezcla entonces con la necesaria exportación de ese mensaje que emana de los autóctonos del territorio Mayangna Sauni As, pero el filme, a pesar de su buena intención, no cala demasiado profundo en ello. Lo que se favorece, sin embargo, es la impresionante faceta musical de los locales, los bienvenidos tintes humorísticos que rocían la narración, la fotografía del lugar y los pensamientos que “Matute” comparte al público como líder De la expedición. El nicaragüense Camilo de Castro, quien codirigió el documental junto al estadounidense Brad Allgood, explicó después de la premier del filme que: “‘El Canto de Bosawás’ no es documental de denuncia. No queríamos hacer una típica película de organización no gubernamental, que aleccione al público y sea moralista. Queríamos una película sobre tres personas de carne y hueso que dicen cosas que no deberán, que hacen cosas absurdas, que comparten sus opiniones. La idea es despertar la curiosidad de la gente sobre Bosawás con matices pintorescos que instruyan, pero que también diviertan”.

EL CANTO DE LOS MAYANGNAS

En una noche “en la que hubo magia”, como describe “Matute” en la cinta, un grupo musical de la región llamado Príncipes de Paz fue grabado por Weizer y Sanders. Ese es tal vez el punto álgido del documental, pues la convergencia entre dos culturas visceralmente diferentes se completa por unos instantes. “En ese momento todos nos quedamos viendo y no podíamos creerlo. Teníamos los ojos húmedos, fue muy conmovedor. No sabíamos lo que íbamos a encontrar, y cuando dimos con los Príncipes de Paz fue como algo mágico, impresionante. Todos estábamos impactados. Cómo un grupo que tiene la capacidad de producir música tan linda nunca había sido grabado, ni siquiera conocido… Y ahora tienen dos discos grabados, han venido a festivales en Managua, y la gente comienza a conocerlos”, destacó De Castro.

La autora nicaragüense Gioconda Belli, presente en la premier del documental, por su parte, opinó: “Es un documental fantástico, porque te permite acercarte a esa parte de Nicaragua que es desconocida por muchos, y también al pueblo mayangna, a su cultura y a su música. No es un documental retórico, no es propagandístico, es más bien humano. Me pareció un trabajo muy poético, de lo mejor que he visto en el cine nacional, y creo que es importante que la gente lo vea para que se acerque a la problemática y que todos nos comprometamos y luchemos para conservar esa región”.

Dicha región, según el movimiento ambientalista Misión Bosawás, ha perdido 500,000 hectáreas de bosque debido al despale desde 1987. De continuar así, para el 2035 la selva se habría agotado.

Declarada Reserva de la Biósfera mundial por la Unesco en 1997, la región representa el 3.5% de la biodiversidad terrestre del planeta Tierra, y es el hogar de los indígenas mayangnas, quienes habitan Nicaragua desde hace cientos de años.

NO SE LA PIERDA

El documental “El Canto de Bosawás”, producido por CaLé Producciones y Fall Line Pictures en alianza con Misión Bosawás y la Fundación Dúo Guardabarranco, se presenta en Cinemas Galerías y Plaza Inter del 24 al 30 julio en dos tandas. Una será gratuita, a las 10:00 a.m., y la otra costará 100 córdobas, a las 7:00 p.m., válido para dos personas.

3.5 por ciento de la biodiversidad terrestre del planeta Tierra representa la Reserva de Bosawás.

"Me pareció un trabajo muy poético, de lo mejor que he visto en el cine nacional, y creo que es importante que la gente lo vea para que se acerque a la problemática y que todos nos comprometamos y luchemos para conservar esa región".

Gioconda Belli

Escritora

Posted on October 22, 2014 .